“Ausubel funda sus afirmaciones en el análisis y la reflexión desarrollados por él a propósito de tres graves falacias educativas: 1) considerar el método de aprendizaje verbal como una técnica de
“La construcción de conocimientos se garantiza al poner en conflicto cognitivo la organización de los esquemas de entendimiento de la realidad que todo alumno tiene como estructura fundamental para orientar su propia y muy personal adaptación a la vida; en la acción, el alumno opta por un modo de estar en el mundo al aprenderlo y apropiarse de él, así, toma un sentido singular y propio para cada alumno”.
Por tanto decimos que “los conocimientos no preexisten como tales, sino que son construidos en el momento de la acción misma, así, la movilización de los esquemas de acción que provoca una movilización de conocimientos, precisa que cada acción de adaptación implica indisociadamente que se reconstruyan determinados conocimientos en pos de asimilar unos nuevos, desarrollando así, al fin, una nueva competencia”.
Aunque en palabras de los expertos se precisa que “Saber conocer y saber hacer resuelven la tarea humana de saber el qué y el cómo, pero de ninguna manera alcanzan para resolver social y éticamente el con quién y el para qué. Para ello, se necesita –en palabras de Delors- saber convivir y saber ser”.
Por tales motivos tanto la educación media superior y “la universitaria no se puede dar el lujo de olvidar que las prácticas socio-profesionales se ha podido desarrollar, gracias a que, al mismo tiempo que se aplican unos determinados conocimientos en la acción profesional, éstos se re-construyen indefinidamente analizándolos y reflexionándolos en sus respectivos campos del conocimiento”.
“La cuestión de desarrollar competencias, no es una cuestión sólo de desarrollar ciertas capacidades para atender determinados objetos socio-profesionales, sino que al hacerlo, se está, al mismo tiempo, optando por la construcción de la persona del maestro, del alumno y, en cierta forma, del mundo”.
“Esto nos lleva a reconocer al menos a dos cuestiones fundamentales: 1) que sea poco o muy significativo un aprendizaje no depende del maestro, ni de las estrategias educativas, ni del programa, ni de la institución, sino del propio interés del alumno que por lo demás no puede ser “sembrado” como tal por el maestro; y 2) que el desarrollo de las competencias formales no esteriliza el espacio educativo ni separa el proceso de enseñaza-aprendizaje universitario del resto de la dinámica personal del maestro y del alumno ”.
Por que es en base a la acción que el estudiante pueda adquirir y reforzar los conocimientos adquiridos, los cuales serán sus herramientas para enfrentarse a una vida laboral y social; de manera que en ocasiones construirá su propio conocimiento, en otras adoptara y/o modificara los esquemas con los que ya cuenta.
Es decisivo el interés que los alumnos tengan para la adquisición de conocimientos y/o información, ya que si este no lo desea no habrá técnica, método, ni programa que logre hacer que el estudiante adquiera, construya o modifique sus esquemas.
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